Cuaresma

Con la imposición de ceniza iniciamos el camino de la Cuaresma.

La cuaresma es el tiempo de empezar de nuevo. Es el tiempo de pararnos y mirar: cómo caminamos, cómo son nuestros pasos, qué cosas y personas nos alegran o nos entristecen… qué nos hace feliz…

Es tiempo de mirar nuestro corazón y descubrir cuánto amor tiene, cuánto amor regala y cuánto amor le falta…

En el camino podemos caernos, tropezarnos, equivocarnos de senda… pero siempre estamos a tiempo de volvernos a levantar, coger el sendero correcto y seguir adelante.

Es tiempo de descubrir que Dios está siempre con nosotros, aunque nosotros lo olvidemos, nos alejemos o lo ignoremos.

Es tiempo de recordar, que muchas veces lo que nos enseña Jesús, va por un camino y nosotros vamos por otro muy distinto… Pero es Dios quien nos convierte en personas nuevas y cuando queremos cambiar nuestro corazón, recuperamos el camino verdadero.

Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que cumpláis mis mandatos poniéndolos por obra. (Eze 36, 26-27)